«No juréis en absoluto.» Mateo 5:34
No jures por las criaturas; eso, en efecto, es jurar por su Creador. Tampoco jures por tu Creador, a menos que seas llamado a ello por autoridad para poner fin a la contienda. No jures en falso, llamando al Dios de verdad para que atestigüe una mentira; no jures de manera innecesaria o precipitada, como hizo Saúl (1 Samuel 14:39). Tales juramentos o votos son una trampa. No jures con juramentos ociosos y comunes, tales como: «¡Oh Cristo!», «¡Oh Dios!», «¡Fe o verdad!», «¡Por mi alma!», «¡Por mi vida!», «¡Dios me bendiga!»
Si hemos de dar cuenta de toda palabra ociosa, mucho más de todo juramento ocioso, y sobre todo de la horrible blasfemia que profana el nombre de Dios y es el mismísimo lenguaje del infierno. En cuanto al culpable de perjurio, no solo destruye su propia alma, sino que procura la ruina de su prójimo pervirtiendo la justicia y despojando al inocente de su derecho. A veces Dios toma al que jura en falso y se maldice a sí mismo conforme a su palabra, y lo derriba muerto en el acto. A veces dice: «¡Déjalo!» — juicio terrible en verdad. Señor, ayuda al culpable a arrepentirse de su pecado y ayuda a todos a velar y orar contra él. Alma mía, que tu sí sea sí y tu no sea no, como tu Señor te lo manda.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — June 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.