Lo que hace a alguien cristiano no es . . .
la aceptación de la enseñanza de Cristo,
el unirse a Su iglesia,
la adopción de Su moral,
el abrazar Su causa —
sino el recibirlo a Él como nuestro Salvador personal, el entrar en un pacto de amistad eterna con Él como nuestro Señor y Maestro.
No somos salvos por un credo que recoge la esencia de la verdad acerca de la persona y la obra de Cristo en unas pocas sentencias de oro. Necesitamos al Cristo mismo, a quien el credo presenta, en Su belleza y gracia resplandecientes.
Muchas personas piensan que ser cristiano es . . .
orar unos momentos por la mañana y por la noche,
leer un capítulo o dos de la Biblia cada día,
y asistir a la iglesia los domingos.
Estos deberes son importantes como medios de gracia; pero no son la religión vital.
La verdadera religión es vivir los principios del cristianismo en la vida ordinaria de cada día. Consiste en hacer que la Biblia y las oraciones y los cultos penetren en el pensamiento, en el actuar y en el carácter.
No debemos partir nuestra vida en dos y llamar a una parte secular, regida por un conjunto de principios, y considerar la otra parte como sagrada, controlada por otra serie de reglas. Toda la vida debe hacerse religiosa, en el sentido de que todo debe hacerse de tal manera que agrade a Dios, bajo la dirección de Su consejo. ¡Tenemos tanta religión cuanta logremos introducir en nuestra vida cotidiana, y ni un ápice más!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: We are not saved by a creed!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.