"Así como cuando la raíz de un árbol perece, las hojas se conservan verdes por un tiempo; pero al poco tiempo se marchitan y caen. Del mismo modo, el amor, que es la raíz y el corazón de todas las demás gracias, cuando decae, las demás cosas decaen con él. Las primeras obras se pierden con el primer amor; al menos, no se llevan a cabo con el cuidado, el deleite y la satisfacción con que deberían."
Rápidamente las demás gracias siguen, marchitándose a su vez; pues el golpe fatal ha sido dado, y el fracaso de toda buena cosa es solo cuestión de tiempo. Si el amor de los santos a Jesús llegara a morir del todo, todas sus virtudes tendrían que morir también, porque el amor es la raíz de todo. La forma externa de la piedad podría sobrevivir, como lastimera falsificación de la santidad; ¿pero cuál sería su valor? Aun esto en muchos casos desaparece, pues algunos hombres son valientemente consecuentes en su maldad y no se preocupan por mantener el nombre de vivos cuando la vida de Dios no está en sus almas.
Nuestra principal preocupación debe ser la raíz. El corazón tiene que estar vivo con agradecimiento lleno de gracia, o la hoja no podrá estar mucho tiempo verde con santidad viviente.
¿Cómo estás, alma mía?
¿Hay vida de raíz en ti?
¿Es Jesús precioso?
¿Es dulcísimo el nombre del Padre?
¿El Espíritu Santo te mueve a un afecto ardiente?
Un amor tibio, cuya misma existencia es dudosa, significa una experiencia miserable. El que duda de su propio amor a Jesús, por lo general duda también del amor de Jesús hacia él.
¡Oh, amor, sé la raíz viviente en mí, y, por tu energía vivificante y nourishedora, que las ramas de mi vida consagrada crezcan abundantemente!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Our main concern must be as to the root!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.