"Por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado." Mateo 12:37
El giro general del discurso de un hombre revelará con claridad la inclinación de su mente, pues "de la abundancia del corazón habla la boca". Otras señales exteriores pueden imitarse; pero no ofender con la lengua, estar libre de detracción y de jactancia, hablar la verdad con amor, no dejar "salir de la boca ninguna comunicación corrompida" (nada contrario a la paz y a la santidad): esto es el dedo de Dios. Aquí fracasan siempre el hipócrita y el formalista. Oremos con empeño por la gracia de frenar la lengua. "Oh Señor, pon guarda delante de mi boca; guarda la puerta de mis labios", para que nunca traiga reproche sobre mi profesión hablando palabras soberbias, falsas, necias o censuradoras. Santifica profundamente mi corazón, para que del buen tesoro de mi corazón saque cosas buenas. Mi justificación delante de Dios como pecador se debe a la obra perfecta de Jesús; pero delante de los hombres como santo profesante, por mis palabras seré justificado, y por mis palabras seré condenado. Si la lengua niega a Jesús, el corazón no puede estar bien; y si los labios profieren habitualmente necedades, el alma debe estar depravada. ¡Oh, por gracia para guardar la lengua!
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — July 5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.