A Saúl se le había mandado destruir por completo a todos los amalecitas y su ganado. En vez de hacerlo, preservó al rey y permitió a su pueblo tomar lo mejor de los bueyes y de las ovejas. Cuando se le pidió cuentas de ello, declaró que lo había hecho con el propósito de ofrecer sacrificio a Dios; pero Samuel le salió al encuentro de inmediato con la seguridad de que los sacrificios no eran excusa para un acto de directa rebelión.
La sentencia que tenemos ante nosotros merece ser impresa en letras de oro y colgada ante los ojos de la presente generación idólatra, que es muy afecta a los adornos del culto voluntario—pero descuida por completo las leyes de Dios. Tened siempre presente que mantenerse estrictamente en la senda del mandato de vuestro Salvador es mejor que cualquier forma externa de religión; y escuchar su precepto con oído atento es mejor que llevar la grosura de los carneros, o cualquier otra cosa preciosa, para ponerla sobre su altar. Si estás dejando de guardar el menor de los mandatos de Cristo a sus discípulos, te ruego que no seas más desobediente. Todas las pretensiones que hagas de apego a tu Maestro, y todos los rituales devotos que puedas cumplir, no compensan la desobediencia. «Obedecer», aun en la cosa más leve y más pequeña, «es mejor que el sacrificio», por muy pomposo que sea.
No habléis de cantos gregorianos, suntuosas vestiduras, incienso y estandartes; lo primero que Dios requiere de su hijo es la obediencia; y aunque dieras tu cuerpo para ser quemado, y todos tus bienes para alimentar a los pobres—si no escuchas los preceptos del Señor, todas tus formalidades no te aprovecharán nada. Es cosa bendita ser tan enseñable como un niño pequeño—pero es mucho más bendito cuando uno ha aprendido la lección—llevarla a la letra. ¡Cuántos adornan sus templos y decoran a sus sacerdotes—pero rehúsan obedecer la palabra del Señor! Alma mía, no entres en su práctica.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: October 18 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.