Debemos ser diligentes en el uso de todos los medios que conducen a nuestra salvación, perseverando en ellos hasta el fin. Con gran cuidado, no sea que, con todas nuestras ventajas, lleguemos a fallar. Ocupaos de vuestra salvación, pues es Dios quien obra en vosotros. Esto nos anima a hacer lo sumo, porque nuestro trabajo no será en vano: debemos depender aún de la gracia de Dios. La obra de la gracia de Dios en nosotros tiene por fin avivar y comprometer nuestros esfuerzos. La buena voluntad de Dios hacia nosotros es la causa de su buena obra en nosotros.
Cumplid vuestro deber sin murmuraciones. Hacedlo, y no os quejéis de ello. Atended a vuestra obra y no riñáis con ella. Mediante la paz: no dar justa ocasión de ofensa. Los hijos de Dios deben distinguirse de los hijos de los hombres. Cuanto más perversos sean los demás, más cuidadosos debemos ser de mantenernos sin culpa y sin malicia. La doctrina y el ejemplo de los creyentes congruentes iluminarán a otros y dirigirán su camino hacia Cristo y la santidad, así como el faro advierte a los marineros que eviten las rocas y dirige su rumbo hacia el puerto. Procuremos brillar así.
El evangelio es la palabra de vida; nos da a conocer la vida eterna por medio de Jesucristo. Correr denota celo y fervor, un avance continuo; laborar denota constancia y aplicación sostenida. Es la voluntad de Dios que los creyentes se gocen mucho; y quienes tienen la dicha de contar con buenos ministros tienen grandes razones para gozarse con ellos.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Philippians 2:12-18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.