La Hora de Silencio

Oír y hacer: las dos manos de la fe

Una reflexión devocional sobre el peligro de oír sin hacer y de hacer sin oír, llamando a unir la contemplación del Evangelio con la obediencia activa.

"Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos." Santiago 1:22

Oír y hacer: deben ir unidos y caminar de la mano. "Aquella casa es la mejor —dice uno— donde Marta se reconcilia con María."

Muchos oyen —y dejan de hacer. Escuchan con descuido y negligencia, y la Palabra no los prende ni los lleva cautivos. Escuchan emocionalmente, y aunque el mensaje entra en la región del sentimiento y de la emoción, se mantiene fuera de la región de la voluntad. Escuchan con egoísmo, buscando su propio consuelo y provecho, y no piensan en sus vecinos, a quienes deberían llevar el tesoro que los ha enriquecido a ellos mismos. De un oír tan estéril y estéril, líbrame, Señor.

Pero muchos hacen —y dejan de oír. Se afanan por una inclinación nativa al trabajo, por filantropía y simpatía, por el deseo de aquietar la conciencia y de ganarse un nombre por las buenas obras. Incluso los cristianos laboran sin suficiente escucha en quietud y retiro, sin el alimento adecuado de la Palabra divina. La suya es una actividad superficial, que no hunde sus raíces en lo profundo del lugar secreto del corazón. De un hacer así de inquieto, de justicioso y superficial, líbrame, Señor.

Que no oiga sin hacer, pues eso es propio de un alma que solo consulta su propia necesidad. Que no haga sin oír, pues eso es propio de un alma que camina únicamente en su propia fuerza. Primero, que yo me retire por mí mismo a los montes de las especias —para que mi corazón beba las dulces fragancias de la patria mejor. Y entonces, cuando todos mis vestidos huelan a mirra y áloes y casia— que yo vaya y atraiga a los moradores de la desolación del desierto hacia el jardín del Señor.

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — James 1:22

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

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