Tal vez hoy has sentido que Dios te pide oración sin que primero se te encienda el fuego por tus propias necesidades. Puede parecer que la oración se volvió extraña, pero muchas veces Él nos conduce al corazón de la iglesia por medio de la necesidad ajena. Cuando llevamos a un hermano, su carga, su dolor o su temor a la trinchera de la oración, el cielo responde no solo a su situación; también viene y sana tu interior. En ese gesto, el amor aprende a moverse más allá del yo y se parece al del buen pastor.
Así, si hoy no te ves cargando un peso, no te quedes quieto. Toma la petición de la comunidad, de un hermano cansado, de un pastor débil, de una misión sufrida, y preséntala al Padre. Cada circunstancia te está enseñando a orar: la prosperidad para alabar, la pérdida para depender, el dolor para buscar consuelo no en tu fuerza sino en Cristo. Los otros no son una distracción espiritual; son el lugar donde la gracia se vuelve tangible y tu propia alma se fortalece. El altar de la comunión es un lugar de dos direcciones: él te enseña a cargar y a ser cargado.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - May 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.