En la oración, cultiva siempre una visión amable y reconfortante de Dios en Cristo. Sin ella, tus concepciones de su naturaleza serán vagas y el carácter espiritual de este sagrado ejercicio perderá vigor. Pero al encontrarte con Dios en Cristo, donde toda perfección suya se revela y se armoniza, puedes acercarte con confianza y tratar con Él los asuntos más trascendentales. Puedes exponer tus argumentos, abrir la cámara más oculta de tu corazón y confesar su iniquidad más profunda; puedes poner tus pecados secretos a la luz de su rostro, y Dios seguirá recibiéndote en el resplandor más suave de su amor.
Acércate, pon tu mano temblorosa de fe sobre la cabeza del sacrificio expiatorio: no hay pecado que no puedas confesar, ni necesidad que no puedas exponer, ni misericordia que no puedas pedir, para ti, para los tuyos y para toda la iglesia. Mira: el Señor expiatorio está sobre el trono de la misericordia, y con los ruegos de los santos asciende el fragante incienso. Jesús está en medio, como Cordero inmolado que aún conserva su sacerdocio. Teniendo, pues, libertad para entrar al lugar santísimo por la sangre de Jesús, acerquémonos. Abre todo tu corazón a Dios por medio de Cristo, que abrió todo su corazón por ti. Viniendo por la fe en el nombre de Jesús, no puede ser que te rechace; con su ojo de justicia siempre sobre la sangre y su ojo de complacencia siempre en su Hijo, escucha al Redentor: «Todo lo que pidieras al Padre en mi nombre, Él te lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido».
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - July 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.