«Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.» Efesios 4:29
«Ni necedades ni tonterías ni burlas groseras, que no convienen.» Efesios 5:4
Las palabras ociosas son palabras dañinas; contristan al Espíritu Santo, destruyen los sentimientos sagrados y felices que se han obtenido mediante la oración, y no producen sino liviandad y distracción de la mente. Que esto sirva de advertencia contra una disposición habladora, la cual suele dar lugar a comunicaciones corrompidas. Oren todos los cristianos que guarden sus lenguas y nunca hablen con ligereza, sino que consideren primero si sus palabras pueden ser provechosas para otros y aceptables a Dios en el cielo. Oh Señor, enséñame tu sabiduría, «para poner mi boca como con freno», y pesar todas mis palabras como el oro. Que mi corazón y mis labios sean gobernados por tu Espíritu Santo, de modo que tanto mi silencio como mis palabras sean conforme a tu voluntad y discreción. Concédeme conversar mucho contigo en oración y acción de gracias, para mi propio bien espiritual y el de otros; y siempre que abra mis labios, que mis palabras estén tan sazonadas y bendecidas que ministren gracia a los oyentes. ¡Oh, sal para sazonar la conversación de los cristianos en el día de hoy, y mi conversación de manera especial!
Si algo pudiera tentar a mi alma a desviarse del camino estrecho de la sabiduría celestial, a huir del bien que quisiera perseguir, o a hacer lo que no querría hacer — aun Aquel que sintió el poder de la tentación me guardará en aquella hora peligrosa.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — June 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.