Porciones diarias

Para el cielo se necesita título y aptitud, ambos en Cristo

Nada inmundo entrará en el cielo; la sangre y la justicia de Cristo nos dan el título, y el reino de Dios formado en el corazón nos da la aptitud para el banquete del Cordero.

Necesitamos dos cosas para entrar en el cielo: un título para él y una aptitud para él. Nuestro único título al cielo es la sangre y la justicia del Hijo de Dios, aquella sangre que limpia de todo pecado y aquella justicia que nos justifica de todas las cosas de las cuales no podíamos ser justificados por la ley de Moisés. Nada inmundo o manchado puede entrar en el cielo. Este es el testimonio del propio Dios: «No entrará en ella ninguna cosa inmunda, ni el que hace abominación y mentira».

Pero además del título, debe haber también una aptitud para esta ciudad celestial, conforme a las palabras del apóstol: «Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz». Mientras estamos aquí abajo, debemos aprender a cantar algunas notas de aquel himno gozoso que resonará en plena y armoniosa alabanza desde los corazones y labios de los redimidos en las moradas de arriba. Si hemos de sentarnos entre aquellos bienaventurados que son llamados a la cena de las bodas del Cordero, no solo debemos estar vestidos de lino fino, limpio y resplandeciente, sino que debemos tener el reino de Dios, que es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo, establecido en nuestros corazones.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: February 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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