Hasta las más dulces visitas de Cristo, ¡cuán breves son y cuán transitorias! Un momento nuestros ojos lo ven, y nos regocijamos con gozo inefable y lleno de gloria; pero al poco tiempo ya no lo vemos, porque nuestro amado se aparta de nosotros. Como un corzo o un cervatillo, salta sobre los montes de división; se ha ido a la tierra de las especias, y ya no se alimenta entre los lirios.
"Si hoy se digna bendecirnos con el sentido del pecado perdonado, mañana puede afligirnos y hacernos sentir la plaga dentro."
¡Oh, cuán dulce la perspectiva del tiempo en que no lo contemplaremos a distancia, sino que lo veremos cara a cara; cuando ya no será como un caminante que se detiene solo una noche, sino que nos envolverá eternamente en el seno de su gloria! No lo veremos por solo una breve temporada, sino
"Millones de años nuestros ojos admirados recorrerán las bellezas del Salvador; y por miríadas de edades adoremos las maravillas de su amor."
En el cielo no habrá interrupciones por cuidados ni por pecado; ningún llanto nublará nuestros ojos; ningún negocio terrenal distraerá nuestros santos pensamientos. ¡Nada estorbará que contemplemos para siempre al Sol de Justicia con ojos incansables! ¡Oh, si ya es tan dulce verlo de vez en cuando, cuán dulce será contemplar ese rostro bendito para siempre, sin que ninguna nube se interponga, sin tener jamás que apartar los ojos para mirar un mundo de fatiga y dolor!
Si morir no es sino entrar en comunión ininterrumpida con Jesús, entonces la muerte es ciertamente ganancia, y la gota negra queda tragada por un mar de victoria.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 10 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.