¿No ha sido nuestro camino uno de tribulación, más o menos, desde que el Señor se dignó dirigir nuestros pies al sendero estrecho? Pero ¿hemos hallado, hallamos alguna vez, paz en Jesús? ¿Deseamos hallar paz allí? ¿Buscamos la paz, esperamos gozar de paz, de alguna otra fuente? ¿Nos atrevemos a pensar, por un solo instante, en paz en NOSOTROS MISMOS, paz en el mundo o paz en el pecado? ¿Está nuestro corazón tan fijo en Jesús, nuestros ojos tan alzados a él, los deseos de nuestra alma tan tras las manifestaciones de su misericordia y amor, que estamos seguros de que no hay paz digna de ese nombre sino la que se halla en él? Nuestras temporadas de paz quizá no hayan sido largas; quizá hayan sido pasajeras, muy pasajeras; pero dulces mientras duraron, y suficientes para mostrar lo que es la paz verdadera, para despertar anhelos por una manifestación más clara y hacernos desear un gozo más pleno de ella.
Y, con todo, el Señor lo corona todo con la solemne y bendita declaración de que, aunque nuestro camino señalado es de tribulación en el mundo, él lo ha vencido; el pecado no será nuestro amo, el mundo no será nuestro conquistador, las cosas del tiempo y de los sentidos no obtendrán victoria sobre nosotros. Que él nos conceda la dulce seguridad de que peleará nuestras batallas y nos hará salir más que vencedores.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.