He aquí cuán independiente de las circunstancias exteriores puede hacer el Espíritu Santo al cristiano. ¡Qué luz tan brillante puede brillar dentro de nosotros cuando todo está oscuro fuera! ¡Cuán firmes, cuán felices, cuán serenos, cuán pacíficos podemos estar cuando el mundo se sacude de un lado a otro y se remueven los pilares de la tierra! Aun la muerte misma, con todos sus terribles influjos, no tiene poder para suspender la música del corazón de un cristiano, sino que más bien hace que esa música se vuelva más dulce, más clara, más celestial, hasta que el último acto bondadoso que la muerte puede hacer es dejar que el canto terrenal se funda con el coro celestial, el gozo temporal con la bienaventuranza eterna.
Tengamos, pues, confianza en el poder del bendito Espíritu para consolarnos. Querido lector, ¿miras hacia la pobreza con anticipación? No temas; el Espíritu divino puede darte en tu pobreza una mayor abundancia que la que los ricos tienen en su hartura. No sabes qué gozos pueden estar guardados para ti en tu humilde cabaña, alrededor de la cual la gracia plantará las rosas del contentamiento.
¿Eres consciente de un creciente declive de tu salud corporal? ¿Esperas sufrir largas noches de languidez y días de dolor? ¡Oh, no estés triste! Ese lecho de enfermedad puede convertirse en un trono para ti. Poco sabes cómo cada dolor que traspasa tu cuerpo puede ser un fuego refinador que consuma tu escoria, un rayo de gloria que ilumine los rincones secretos de tu alma. ¿Se te nublan los ojos? Jesús será tu luz. ¿Te fallan los oídos? El nombre de Jesús será la mejor música de tu alma, y Su persona tu más caro deleite.
Sócrates solía decir: «Los filósofos pueden ser felices sin música»; y los cristianos pueden ser más felices que los filósofos cuando todas las causas externas de regocijo son retiradas. En Ti, Dios mío, triunfará mi corazón, venga lo que viniere de males afuera. Por Tu poder, oh bendito Espíritu, mi corazón será sobremanera gozoso, aunque todas las cosas me falten aquí abajo.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: April 8 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.