La oración es el medio designado para obtener lo que necesitamos. Orad; orad a menudo; haced de la oración un asunto serio, y sed serios y fervorosos en ella. Pedid, como un mendigo pide limosna. Pedid, como un viajero pregunta por el camino. Buscad, como quien busca algo valioso que ha perdido; o como el mercader que busca hermosas perlas. Llamad, como quien desea entrar en una casa golpea a la puerta. El pecado ha cerrado y atrancado la puerta contra nosotros; mediante la oración llamamos. Todo cuanto pidáis, conforme a la promesa, os será dado, si Dios ve que os conviene, ¿y qué más podríais desear? Esto se aplica a todos los que oran debidamente; todo aquel que pide recibe, sea judío o gentil, joven o anciano, rico o pobre, encumbrado o humilde, amo o siervo, letrado o indocto, todos son igualmente bienvenidos al trono de la gracia, si se acercan con fe. Se explica mediante una comparación tomada de los padres terrenales y su prontitud para dar a sus hijos lo que piden. Los padres muchas veces son neciamente indulgentes, pero Dios es omnisciente; él sabe lo que necesitamos, lo que deseamos y lo que nos conviene. Jamás supongamos que nuestro Padre celestial nos mandaría orar para luego negarse a escuchar, o darnos algo que nos hiciera daño.
El camino ancho y el camino estrecho (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 7:7-11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.