Como hijos podemos presentarnos ante Dios sin máscaras. Pedimos con reverencia y valentía más amor, más fe, más semejanza a Cristo, más poder para vencer el pecado y más obediencia. Esta súplica no es orgullo ni magia; es deseo real de rendir el corazón entero a su voluntad y vivir de su misericordia. No pedimos por curiosidad o por orgullo espiritual, sino para que nuestra vida se parezca más a la de Jesús.
Cuando sabemos que el Padre oye lo que pedimos de acuerdo con su voluntad, la oración deja de ser presión y se vuelve comunión. Podemos pedir perdón por un hábito concreto, pedir fortaleza para una relación difícil, pedir pureza para un pensamiento enfermizo y pedir paciencia para llevar una cruz diaria. Él responde según su tiempo y su propósito. Entonces no vivimos como suplicantes desesperados, sino como hijos cercanos que confían y se dejan transformar. Esta confianza no elimina nuestras batallas; las coloca bajo la luz del Evangelio y de su sangre, donde la petición más profunda se vuelve obediencia amorosa.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - February 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.