Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Perdido para el mundo y hallado para siempre en Cristo

Parecería que conservar la vida consiste en evitar el sacrificio y acumular comodidades terrenales, pero el egoísmo es muerte espiritual. Solo entregando la vida por Cristo se encuentra en verdad, como Él mismo la entregó por amor.

Parecería que salvar la vida consistiera en evitar toda negegación y todo sacrificio, y en vivir para reunir cuanto sea posible de las cosas que dan consuelo, placer o poder terrenales. Pero si este es el motivo, en realidad la vida se desperdicia. Ese es el sentido profundo de las palabras de nuestro Señor. Buscarse a sí mismo es perderse a sí mismo. No hemos aprendido de verdad a vivir hasta que hemos aprendido a vivir para Cristo. Lo que guardamos para nosotros mismos lo perdemos; solo lo que damos away es lo que realmente conservamos. El egoísmo no es solamente pecado; es también muerte espiritual.

El modo de salvar la vida, dice el Maestro, es perderla. Cristo mismo perdió su vida: la derramó en amoroso sacrificio por el bien de otros. Pareció un desperdicio; pero ¿lo fue? La encontró de nuevo en mayor gloria. Pablo perdió su vida por Cristo, renunció a todo por amor a Él, sufrió de todo y dio al fin su propia vida; pero ¿perdió acaso algo con su sacrificio?

Una joven, hermosa, culta, honrada, con un hogar encantador y muchos amigos, se apartó de la comodidad, el refinamiento y el lujo, y fue a enseñar a los esclavos libertos. Vivió entre ellos y entregó su rica y joven vida en esfuerzos por ayudarlos a levantarse y salvarlos. Un día enfermó y murió, y sus amigos dijeron: «¡Oh, qué desperdicio de una vida preciosa!». Pero ¿fue un desperdicio?

Todos los que siguen a Cristo de verdad hacen esta elección entre salvar y perder la vida, es decir, entre hacer del propio interés o de Cristo el motivo de vivir. Al seguir a Cristo, puede que nunca se nos llame a hacer grandes sacrificios; pero el estar dispuestos a hacerlos, aun hasta lo sumo, está implícito en nuestro pacto de discipulado. Y, sin embargo, este perder es salvar; es sembrar el trigo de oro en la tierra, perdiéndolo por un tiempo, para cosechar de él una rica mies más adelante.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Lost — yet Found

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura