¿No sientes en tu propia alma que la perfección no está en ti? ¿No te lo enseña cada día? Cada lágrima que cae de tus ojos llora "imperfección"; cada palabra áspera que sale de tus labios murmura "imperfección". Has tenido con demasiada frecuencia una visión de tu propio corazón como para soñar por un instante en alguna perfección en ti mismo. Pero en medio de esta triste conciencia de imperfección, aquí tienes consuelo: tú eres "perfecto en Cristo Jesús". A los ojos de Dios, eres "completo en Él"; aun ahora eres "acepto en el Amado".
Pero hay una segunda perfección, aún por realizarse, que es segura para toda la simiente escogida. ¿No es delicioso mirar hacia el tiempo en que toda mancha de pecado será quitada del creyente, y él será presentado irreprensible delante del trono, sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante? La Iglesia de Cristo entonces será tan pura, que ni aun el ojo de la Omnisciencia verá en ella mancha ni defecto; tan santa y tan gloriosa, que José Hart no se excedió de la verdad cuando dijo: "Con las vestiduras de mi Salvador puestas—Santo como el Santo Uno." Entonces conoceremos, y gustaremos, y sentiremos la dicha de esta vasta pero breve sentencia: "¡Completos en Cristo!" Hasta entonces no comprenderemos del todo la altura y la profundidad de la salvación de Jesús. ¿No se estremece tu corazón de gozo al pensarlo? Por negro que seas, ¡un día serás blanco! Por inmundo que seas, serás puro. ¡Oh, es una salvación admirable! Cristo toma a un gusano y lo transforma en un serafín. Cristo toma a una cosa vil y deforme, y la hace pura e incomparable en su gloria, sin igual en su hermosura, y apta para ser su compañera eterna. ¡Oh, alma mía, detente y admira esta bendita verdad de la perfección en Cristo!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: January 28 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.