Mañana y noche

Permanecer en el mundo para glorificar a Dios

Aunque anhelamos ir a casa con Cristo, Él no pide que se nos lleve de inmediato, sino que nos deja aquí, sostenidos por el Padre, para ser guardados del mal y glorificar a Dios en medio de la lucha.

Es un acontecimiento dulce y bendito que ocurrirá a todos los creyentes en el tiempo de Dios: el volver a casa para estar con Jesús. Dentro de unos pocos años, los soldados del Señor, que ahora libran «la buena batalla de la fe», habrán terminado su conflicto y entrado en el gozo de su Señor. Pero aunque Cristo ora para que su pueblo esté finalmente con Él donde Él está, no pide que sean llevados enseguida de este mundo al cielo. Él desea que se queden aquí.

Sin embargo, ¡con qué frecuencia el peregrino cansado eleva la oración: «¡Oh, si tuviera alas como paloma! ¡Entonces volaría y estaría en reposo!» Pero Cristo no ora así; nos deja en las manos de su Padre hasta que, como gavillas de trigo ya maduras, seamos cada uno recogidos en el granero de nuestro Maestro. Jesús no pide nuestra partida instantánea por la muerte, pues permanecer en este mundo es necesario para otros, aunque no sea provechoso para nosotros mismos. Pide que seamos guardados del mal, pero nunca pide que seamos admitidos a la herencia en gloria hasta que estemos plenamente maduros.

Los cristianos a menudo quieren morir cuando tienen alguna dificultad. Pregúntales por qué, y te dirán: «Porque deseamos estar con el Señor.» Tememos que no sea tanto porque anhelan estar con el Señor como porque desean librarse de sus problemas; de lo contrario, sentirían el mismo deseo de morir en otros momentos en que no estuvieran bajo la presión de la prueba. Quieren ir a casa, no tanto por la compañía del Salvador como para estar en reposo. Ahora, es del todo legítimo desear partir, si podemos hacerlo en el mismo espíritu que Pablo, porque estar con Cristo es mucho mejor; pero el deseo de escapar de la tribulación es egoísta. Más bien deja que tu cuidado y tu deseo sean glorificar a Dios con tu vida aquí mientras a Él le plazca, aun en medio del trabajo, el conflicto y el sufrimiento, y deja que Él diga cuándo «es suficiente».

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: May 2 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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