Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Perseguidos pero jamás abandonados por Dios

Los perseguidores pueden herir el cuerpo y la reputación, pero no arrebatar a Dios ni herir la conciencia; y la persecución por la justicia atrae más la simpatía del Sumo Sacerdote.

Cualquier daño que los perseguidores puedan hacer o intentar hacer a un cristiano, no pueden arrebatarle su Dios. Pueden destruir su cuerpo; no pueden destruir su alma. Pueden herir su reputación; pero no pueden herir su conciencia. Pueden despojarlo de todos sus bienes terrenales; pero no pueden poner sus manos profanas sobre el tesoro que Dios ha depositado en su pecho. Sí, todos pueden abandonarle como abandonaron a su divino Maestro; pero Dios ha dicho: "No te dejaré, ni te desampararé." ¿Por qué, pues, hemos de temer la persecución por causa de la justicia? Si el Señor está de nuestra parte, ¿a quién hemos de temer? ¿Y quién podrá hacernos daño si somos seguidores de lo bueno?

Mas tened presente que ha de ser persecución por causa de la justicia. No llaméis persecución si sois heridos por vuestras faltas. No os tengáis por perseguidos si, por vuestras inconsecuencias, habéis traído sobre vosotros el reproche de los hombres o la justa censura de los que temen a Dios. Pero si vuestras persecuciones os sobrevienen por hacer la voluntad de Dios desde el corazón, hallaréis la aprobación de Dios en vuestra conciencia; sí, hallaréis que vuestras mismas persecuciones atraerán más a vuestra alma un bendito sentido de la simpatía de vuestro gran Sumo Sacerdote, de modo que, así como abundan vuestras aflicciones, abundará también vuestro consuelo.

¡Cuán triste sería para la Iglesia de Dios que, en medio de sus persecuciones, el Señor aumentara el peso de su aflicción retirándole la luz de su rostro y las consolaciones de su presencia sensible! Pero ella nunca se reclina con tanta sensibilidad sobre su seno como cuando él le da a beber de su copa, y así la conforma a su imagen sufriente.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: October 8

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura