Muchas personas se desalientan al orar porque la respuesta no llega de inmediato. Conviene asentar primero en la mente que Dios siempre escucha la oración sincera, y que Él enviará siempre una respuesta, aunque no sea siempre la que deseamos. Él nunca desprecia ni pasa por alto el clamor de uno de sus hijos; pero a veces, por razones llenas de sabiduría, demora su respuesta. Quizá no sea el tiempo adecuado. Los planes de Dios se extienden ampliamente, y Él obra con lentitud.
Pensemos en José en Egipto: primero esclavo, luego prisionero. Sin duda oraba cada día pidiendo libertad, y tal vez pensó en ocasiones que la respuesta tardaba en llegar. Pero cuando llegó, pudo ver que una de las razones de la demora era que todo estuviera debidamente preparado. Hicieron falta años para preparar la respuesta que al fin llegó con tanta bendición.
O la razón del aplazamiento de Dios puede ser despertar nuestra fe y acrecentar nuestro fervor. La historia de la mujer sirofenicia lo ilustra. Al principio Jesús "no le respondió palabra"; pero fue por su bien que la mantuvo esperando. Al final recibió una respuesta muy superior a la que habría obtenido al principio. Si se hubiera "rendido" después del primer aparente rechazo, imagínense lo que habría perdido.
Sin duda, miles de oraciones nunca son respondidas porque los hombres se rinden ante la demora de Dios. Quizá usted ha perdido muchas alegrías y bendiciones porque perdió el ánimo y la fe antes de que llegara la respuesta. Un poco más de perseverancia paciente le habría traído una gran recompensa.
Tras gastar miles de dólares perforando en busca de petróleo, el dueño se desanimó y vendió todo por una miseria. El nuevo comprador puso en marcha la perforación, y en seis horas halló un pozo de petróleo fluente. Vemos cuánto le costó al primer dueño el "rendirse". Muchos cristianos pierden el ánimo precisamente cuando la respuesta está a punto de concederse.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Continue in Prayer
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.