«¡Tuyo es el reino, el poder y la gloria para siempre! Amén.» Mateo 6:13
«Y echan sus coronas delante del trono, diciendo: ¡Digno eres, Señor, de recibir gloria, honor y poder!» Apocalipsis 4:10-11
Aquel que es verdaderamente pobre en espíritu, aunque haya practicado los deberes de la vida cristiana durante mucho tiempo y con la mayor diligencia, siempre considera haber recibido solo una porción muy pequeña de Cristo, y que la obra de santificación apenas ha comenzado en su alma. Tan lejos está de creer que ya la ha alcanzado, que después de todas sus mejores acciones se tiene por indigno de ser llamado con el nombre de hijo agradecido; jamás está complacido consigo mismo. Ningún grado de santidad satisfará su alma.
Busca y no halla descanso ni consuelo, sino en la infinita misericordia de Dios y en el perdón de sus pecados por la fe. Al mismo tiempo, no divide a Cristo, sino que lo recibe en todos sus oficios y se entrega por completo a Él sin reserva, como su Profeta, Sacerdote y Rey, poniéndose enteramente en sus manos para ser cada vez más santificado y perfeccionado. En este estado está verdaderamente seguro: está preparado para la muerte y no tiene razón para temer con ansiedad, aunque anhela con fervor grados más altos de santificación. Cristo es su vida; Dios es su Padre; el Espíritu Santo es su Guía; el Cielo es su hogar eterno; y su lenguaje cotidiano debería ser: «Confiaré y no temeré.»
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — February 7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.