Tal gracia que obra maravillas
«En toda situación tomad el escudo de la fe, con el cual podréis apagar todos los dardos de fuego del maligno.» Efesios 6:16
«Todo aquel que es nacido de Dios vence al mundo. Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.» 1 Juan 5:4
¿Por qué es la fe una gracia tan maravillosa?
La fe une el alma a Cristo, y esa bendita Cabeza envía gracia a los miembros. «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.» Filipenses 4:13. La fe va a Cristo y extrae Su fuerza hacia el alma.
La fe obra en el corazón un desprecio del mundo.
La fe ofrece un mapa verdadero del mundo: «Cuando consideré toda la obra que mis manos habían hecho y lo que me había afanado por lograr, todo era vanidad, un correr tras el viento; nada se ganaba bajo el sol.» Eclesiastés 2:11
La fe muestra al mundo en su camisón de noche, con todas sus joyas quitadas. La fe hace aparecer al mundo en su verdadero estado. La fe muestra al alma cosas mejores que el mundo. Da una visión de Cristo y de la gloria eterna. Ofrece una perspectiva del cielo. La fe se eleva por encima de los sentidos y la razón, entra al cielo y ve a Cristo; y el alma, tras contemplar una vez Sus excelencias superlativas, queda crucificada para el mundo. Dice el cristiano: «Sí, todo lo demás es pérdida comparado con el incomparable valor de conocer a Cristo Jesús mi Señor. He desechado todo lo demás, teniéndolo por basura, a fin de ganar a Cristo.» Filipenses 3:8
La fe saca fuerza de las promesas de Dios. La fe vive de las promesas. Saca al pez del agua y muere. Saca a la fe de una promesa y no puede vivir. Las promesas son pechos de consuelo. El niño, al mamar, saca fuerzas. La fe obtiene fuerza mamiando el pecho de una promesa. Cuando la fe comienza a debilitarse y está a punto de desfallecer en el día de la batalla, entonces las promesas reúnen sus fuerzas y acuden todas en auxilio de la fe; y ya puede resistir en el fuego de la prueba.
La fe da al alma una noción recta del sufrimiento. La fe traza el verdadero retrato de los sufrimientos. ¿Qué es el sufrimiento? La fe dice: «No es más que el sufrimiento del cuerpo, que pronto, por el curso de la naturaleza, ha de caer en el polvo.» Así la fe da al alma una medida justa de los sufrimientos, lo cual capacita al cristiano para postrar su vida a los pies de Cristo.
La fe extrae dulzura del sufrimiento. La abeja recoge la miel más dulce de la hierba más amarga. Así la fe recoge los consuelos más dulces de las pruebas más severas. La fe contempla el sufrimiento como prenda del amor de Dios. «Las aflicciones son flechas afiladas, pero son disparadas de la mano de un Padre amoroso.» La fe puede saborear miel al extremo de la vara que aflige. La fe saca gozo del sufrimiento: «Vuestro dolor se convertirá en gozo.» Juan 16:20. La fe obtiene miel del vientre del león. La fe halla una joya bajo la cruz. «Sabemos que todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios, de los que son llamados conforme a Su propósito.» Romanos 8:28
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Watson
Título original: Las Bienaventuranzas — Such a wonder-working
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.