Dios prometió al hijo de David un trono, y la historia humana hizo que la corona pareciera lejana. A veces nuestras oraciones nacen de lo mismo: una promesa escrita en la Escritura y una vida llena de retrasos. Los creyentes afligidos medimos la fidelidad de Dios con un reloj humano, y eso hiere nuestra fe. Sin embargo, las promesas del reino no son decretos de conveniencia temporal; son palabras de su propio carácter.
Hoy, como David, somos herederos de las misericordias seguras de Dios cumplidas en Cristo. Tenemos derecho de confianza personal, no porque seamos mejores, sino porque el Padre llamó, escogió y selló su misericordia desde antes de nuestros días. No busquemos promesas menos claras; esperemos en su cumplimiento final, y mientras caminamos sostengamos la iglesia con la certeza de que lo prometido permanece.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - March 14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.