"Las estrellas, esos vastos globos de luz, debido a la gran distancia que nos separa de ellas, parecen no más que chispas en el cielo. Así también tenemos una visión débil de las cosas que se hallan a gran distancia, y su efecto sobre nosotros suele ser escaso."
De ahí la necesidad de la fe, por la cual las realidades espirituales se nos acercan y destacan en su realidad.
Un infierno lejano no es temor de ningún hombre, y un cielo lejano apenas es deseado por nadie. Dios mismo, mientras se le piensa lejos, no es temido ni reverenciado como debiera. Si tan solo meditáramos en el asunto, pronto veríamos que un mero instante de tiempo nos separa del mundo eterno, mientras que el Señor Todopoderoso está más cerca de nosotros que nuestra alma de nuestro cuerpo.
Es extraño que el breve tiempo que media entre nosotros y la eternidad parezca a la mayoría de los hombres tan importante, mientras que a la eternidad misma la tienen por cosa de poca monta. Usan el microscopio para magnificar los pequeños asuntos del tiempo. ¡Ojalá usaran el telescopio sobre los vastos asuntos de la eternidad!
¡Cuán diferente ordenarían sus vidas si sintieran que el juicio está a sus puertas! ¡Con cuánto afán buscarían escapar de la ira infinita, si la sintieran cerca!
Señor, despiértame a una debida valoración de las cosas eternas. Capacítame para proyectar mi alma hacia lo infinito. Libérame de este estrecho presente y lanza mi alma sobre el ancho y abierto mar de las edades infinitas que vendrán. Tú estás en la eternidad; permite que mi alma habite ya allí contigo.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: A far-off Hell is the dread of no man!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.