Meditaciones santas para cada día

¿Qué quieres que haga por ti?

Nuestro Señor, en su infinita sabiduría y bondad, a veces niega lo que le pedimos porque pedimos mal; la verdadera felicidad en la oración consiste en pedir aquello que Él pueda conceder de acuerdo con su gloria.

«¿Qué quieres que haga por ti?» Marcos 10:36

Esta pregunta fue dirigida por nuestro Señor a los dos hijos de Zebedeo, quienes se acercaron a Él diciendo: «Maestro, te pedimos que hagas por nosotros todo lo que deseemos.» Y su petición era su propia exaltación a una posición de honor superior, sin importar alguna idoneidad especial para ella. «Concédenos», dijeron, «que nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu gloria.»

Nuestro Señor no podía, de modo consecuente con su gloria y con el bien de ellos, conceder tal petición. Y aún hoy con frecuencia el pueblo de Dios pide y no recibe, porque pide mal. O bien el objeto de su anhelo earnest no es bueno, o su motivo al buscarlo es indebido.

Es nuestra dicha en la oración acercarnos a Aquel que, mientras nos anima a manifestarle todos nuestros deseos, en su infinita sabiduría y bondad retendrá aquello que nos sería dañino, por mucho que lo deseemos con vehemencia.

O puede incluso negarnos cosas que en sí mismas son buenas, pero que no estamos preparados para recibir, como cuando Él ve que concederlas fomentaría el orgullo y la vanagloria.

¡Oh, que cuando Él nos dice: «¿Qué quieres que haga por ti?», seamos capacitados para presentar peticiones que Él pueda conceder de manera consecuente con su gloria!

«No lo que deseamos, sino lo que necesitamos, ¡oh, que tu gracia lo provea! Lo bueno no pedido, en misericordia concédelo; lo malo, aunque pedido, ¡niéguelo!»

Fuente y atribución

Autor original: Autor desconocido

Título original: What do you want Me to do for you?

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.

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