En toda la vida de nuestro Señor encontramos una economía del milagro. Nunca desplegó poder sobrenatural a menos que fuera necesario. ¿No podía Jesús haber quitado la piedra él mismo? Ciertamente podía. El poder que podía llamar a los muertos a la vida, bien podía haber apartado la roca de la puerta del sepulcro. Pero siempre hay algo que queda para las manos humanas.
Dios nos honra haciéndonos colaboradores suyos, tanto en la providencia como en la gracia. Él nos alimenta, pero por lo común debemos trabajar para ganar y recoger nuestro propio alimento. Él salva las almas, pero usa a los hombres para hablar el mensaje y luego para ayudar a ganar a los perdidos. Hace también que su obra dependa de nuestra fidelidad al hacer nuestra parte. Todavía quiere que quitemos las piedras que encierran a nuestros amigos en su prisión.
Este mandato ejercitó también la fe de los amigos. Si se hubieran negado a hacer lo que él les ordenaba, el milagro no habría podido realizarse. «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?». Si la incredulidad no hubiera cedido paso a la fe, Lázaro no habría resucitado. ¿No será que muchas veces, en nuestros propios días y en las experiencias de nuestra propia vida, grandes obras del poder divino que Cristo está dispuesto a realizar no se realizan porque no creemos?
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - April 19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.