Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Regocíjate porque Cristo vive y reina hoy

La resurrección de Cristo transforma el dolor en gozo inefable. Necesitamos un Salvador vivo que nos guarde, abogue y cuide hasta llevarnos a la gloria.

La muerte de Cristo había causado gran tristeza a los discípulos; tenerlo de nuevo tras la muerte les dio un gozo inexplicable. En verdad, nunca habría existido el gozo cristiano si Jesús no hubiera resucitado de entre los muertos. Era necesario que Él muriera por nuestros pecados; pero si hubiera muerto y permanecido en el sepulcro, ningún beneficio podría habernos venido de su muerte.

Una madre muerta no puede hacer nada por sus hijos; tampoco un Salvador muerto podría haber ayudado a quienes confiaban en Él.

Necesitamos un Salvador vivo, a cuyos pies podamos acercarnos con nuestro arrepentimiento cuando hemos pecado, y en cuyas manos podamos ser guardados con seguridad hasta llegar a la gloria.

Necesitamos un Amigo vivo, que nos bendiga con su amor abundante; cuyo brazo poderoso nos sostenga en la debilidad y nos defienda en la tentación; cuya presencia nos restrinja del pecado e inspire en nosotros todo pensamiento bueno, todo santo deseo y toda aspiración noble.

Necesitamos un Consolador vivo, que abogue por nosotros en el Cielo y sostenga nuestra causa allí, y que esté a nuestro lado en la tierra en toda nuestra vida expuesta al peligro.

Necesitamos un Guardián personal vivo, que cuide todos nuestros intereses, planee nuestra vida, ordene nuestros pasos y provea para todas nuestras necesidades.

Necesitamos un Príncipe que haya ganado por nosotros la batalla sobre la muerte y el sepulcro, y que sea capaz, por tanto, de librarnos también del poder de la muerte.

No es de extrañar, pues, que los discípulos se alegraran cuando vieron al Señor, cuando lo tuvieron de nuevo desde los muertos. Nosotros también deberíamos alegrarnos y regocijarnos en la gloriosa verdad de la resurrección de Cristo. ¡Tenemos un Salvador vivo! Tenemos Uno en el Cielo que nos ama. Nuestro Redentor tiene las llaves de la muerte. Ningún sepulcro oscuro puede retenernos, ni a ninguno de los nuestros que duermen en Jesús. Podemos disfrutar de una comunión tan real con Jesús como la que tuvieron sus primeros discípulos, porque Él vive y es uno con nosotros.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Rejoice in the Lord

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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