A Henry Ward Beecher le pidieron una vez que explicara su postura sobre el uso de bebidas embriagantes por parte de los cristianos. Respondió así: «Es justo así. Supongamos que hay un precipicio junto a una escuela, donde se reúnen muchos niños. Supongamos que a la mitad del precipicio hay un manantial que yo disfruto especialmente, y, siendo el hombre fuerte que soy, puedo bajar sin peligro por un sendero estrecho, peligroso para muchos, pero no para mí. Supongamos que los niños están decididos a bajar allí detrás de mí, y no creerán que el sendero es peligroso puesto que me ven pisarlo sin sufrir daño. Algunos de los que lo intentan caen y se rompen el cuello, y otros quedan lisiados de por vida.
Pues bien, ¿qué clase de hombre —y mucho más, qué clase de cristiano— sería yo si, en estas circunstancias, persisto en recorrer ese peligroso sendero? No, en verdad, si tengo una sola partícula de magnanimidad de alma, si he sido en algo de Cristo, pondré una buena y fuerte valla a través de ese sendero y nunca más lo pisaré. Esta es mi postura sobre la cuestión de la abstinencia total.
«Así que, esforcémonos por lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Toda comida es limpia, pero es malo que el hombre coma algo que hace tropezar a otro. Mejor es no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece.» Romanos 14:19-21.
«La intemperancia es una hidra de cien cabezas. Nunca anda al acecho sin ir acompañada de la impureza, la ira y las más atroces disoluciones.»
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Pittman
Título original: This is my position on the total abstinence question
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Pittman, publicado originalmente en Grace Gems.