«¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado». Es evidente que retenéis vuestros corazones para Dios; o, en otras palabras, le robáis vuestros afectos, lo único que él principalmente desea. ¿Y es este un delito pequeño? Si alguien os robara el afecto y la estima del compañero de vuestro seno, de vuestros hijos o de vuestros amigos, ¿no lo tendríais por un gran agravio? ¿No sería, en muchos casos, peor que robaros vuestra propiedad?
Fuente y atribución
Autor original: Edward Payson
Título original: Selections from the writings of Edward Payson — 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Edward Payson, publicado originalmente en Grace Gems.