Mañana y noche

Saciados para siempre en Cristo

El creyente halla en Jesús plena satisfacción presente y eterna; toda sed se apaga, salvo el dulce deseo de beber más hondo de su amor.

El que es creyente en Jesús halla en su Señor suficiente para satisfacerle ahora y para contentarle para siempre. El creyente no es el hombre cuyos días se fatigan por falta de consuelo, ni cuyas noches se vuelven tediosas por la ausencia de pensamientos que alegren el corazón. Pues encuentra en la piedad tal manantial de gozo, tal fuente de consuelo, que queda satisfecho y feliz.

Ponedle en un calabozo, y hallará buena compañía.

Colocadle en un yermo estéril, y comerá el pan del cielo.

Arrojadle lejos de la amistad, y se encontrará con el "amigo que se apega más que un hermano".

Arrasad todas sus calabazas, y hallará refugio debajo de la Roca de los siglos.

Socavad los cimientos de sus esperanzas terrenales, y su corazón seguirá firme, confiando en el Señor.

El corazón humano es insaciable hasta que Jesús entra en él; entonces es una copa que rebosa. Hay tal plenitud en Cristo, que Él solo es el TODO del creyente. El verdadero santo queda tan completamente satisfecho con la suficiencia de Jesús, que ya no tiene sed, a no ser por tragos más hondos de la fuente de vida.

De esa dulce manera, creyente, has de tener sed. No será una sed de dolor, sino de amoroso deseo. Descubrirás que es algo dulce el anhelar un gozo más pleno del amor de Jesús.

Uno en tiempos pasados ha dicho: "He estado bajando constantemente mi cubo a este pozo; pero ahora mi sed de Jesús se ha vuelto tan insaciable, que anhelo poner el pozo mismo en mis labios, ¡y beber!"

¿Es este el sentir de tu corazón ahora, creyente? ¿Sientes que todos tus deseos quedan satisfechos en Jesús, y que no tienes necesidad alguna sino conocerle más y tener comunión más estrecha con Él? Entonces ven continuamente a la fuente, y toma del agua de vida gratuitamente. Jesús jamás pensará que tomas demasiado, sino que siempre te dará la bienvenida, diciendo: "Bebe, sí, bebe abundantemente, oh amado mío!"

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: October 6 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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