Porciones diarias

Sellar en el alma que Dios es veraz

Solo podemos sellar que Dios es veraz cuando sentimos un testimonio interior de que él lo ha declarado. En la dulzura de esa aplicación el alma goza de certeza santa y firme, aun atravesando la tentación.

Solo podemos poner nuestro sello de que Dios es veraz en cualquier punto de doctrina, experiencia o precepto cuando sentimos un testimonio interior de que Dios efectivamente lo ha declarado. Así, ante toda manifestación de la bondad de Dios al alma, toda aplicación de la sangre de Cristo a la conciencia y toda revelación de su gracia distintiva, solo en la medida en que recibimos el testimonio de Cristo, experimentamos la aprobación interior y sentimos su dulzura y bienaventuranza, podemos sellar que Dios es veraz. Este, podemos estar seguros, es el único modo de conocer el poder y la realidad de la verdadera religión, entender las Escrituras y gozar de un testimonio convincente de que Dios es nuestro Dios, Cristo nuestro Salvador, el Espíritu Santo nuestro Maestro, el cielo nuestro hogar eterno y que el alma está salva en el Señor Jesucristo con salvación eterna.

¡Y con qué certeza divina puede hablar a veces un alma así! A veces, en efecto, no podemos creer nada; parece como si no hubiera nada en la palabra de Dios a lo que podamos poner nuestro sello. Todo parece una masa de confusión y nuestra ignorancia tan grande que no podemos sellar verdad vital alguna. Pero cuando el bendito Espíritu se digna testificar de las cosas de Dios y nosotros, recibiendo el testimonio de Jesucristo, andamos en la luz de ese testimonio, entonces hay una santa certeza y una celestial aquiescencia con la verdad de Dios.

Esta fe divina nos llevará a través de todas nuestras pruebas y tristezas, y aunque seamos arrastrados por un infierno de tentación, sabremos que Dios es veraz. Aquí está, pues, la gran prueba de la fe: primero recibir el testimonio de Cristo y luego colgarse de ese testimonio, a pesar de toda oposición de dentro y de fuera, sintiendo su peso, poder y dulzura.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 25

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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