Mañana y noche

Si las piedras clamaran, cuánto más nosotros

Si las piedras pudieran alabar al Creador, cuánto más debemos los redimidos bendecir al Arquitecto que nos edifica en Su templo.

Pero ¿podrían clamar las piedras? Ciertamente podrían—si Aquel que abre la boca de los mudos, les mandara levantar la voz. Ciertamente, si hablaran, tendrían mucho que testificar en alabanza de Aquel que las creó con el poder de Su Palabra; exaltarían la sabiduría y el poder de su Hacedor que las llamó a la existencia. ¿No hablaremos bien de Aquel que nos hizo de nuevo, y de piedras levantó hijos a Abraham?

Las viejas rocas podrían hablar del caos y el orden, y de la obra de Dios en las etapas sucesivas del drama de la creación; ¿y no podemos nosotros hablar de los decretos de Dios, de la gran obra de Dios en tiempos antiguos, en todo lo que hizo por Su iglesia en los días de antaño? Si las piedras hablaran, podrían contar de su quebrantador, cómo las tomó de la cantera y las hizo aptas para el templo; ¿y no podemos nosotros contar de nuestro glorioso Quebrantador, que rompió nuestros corazones con el martillo de Su Palabra, para edificarnos en Su templo? Si las piedras clamaran, magnificarían a su constructor, que las pulió y las labró a semejanza de un palacio; ¿y no hablaremos de nuestro Arquitecto y Constructor, que nos ha puesto en nuestro lugar en el templo del Dios viviente? Si las piedras pudieran clamar, podrían tener una larga, larga historia que contar a modo de memorial, pues muchas veces una gran piedra ha sido erigida como memorial delante del Señor; y nosotros también podemos dar testimonio de Eben-ezer, piedras de ayuda, columnas de remembranza.

Las piedras quebradas de la ley claman contra nosotros—pero Cristo mismo, que ha quitado la piedra de la puerta del sepulcro, habla por nosotros. Bien podrían clamar las piedras—¡pero no se lo permitiremos! Callaremos su ruido con el nuestro; prorrumpiremos en sagrado canto, y bendeciremos la majestad del Altísimo Dios, todos nuestros días glorificando a Aquel a quien Jacob llamó el Pastor y Piedra de Israel.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: March 23 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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