Pensamientos vespertinos

Solo Cristo basta para salvar al pecador perdido

La salvación del hombre es una manifestación de Dios mismo. Toda la obra redentora lleva inscrita una sentencia solemne y definitiva: solo Jesús puede salvar al pecador.

La salvación del hombre es una manifestación de Dios mismo. Toda la esencia, el corazón, los atributos y el gobierno de Dios se hallan comprometidos, manifestados y exhibidos en la salvación del ser humano. Es una obra tan infinitamente gloriosa y divina que solo puede comprenderse a la luz de su demostración esencial de la Deidad: «Dios manifestado en carne». Mezclar algo ajeno con esta obra grande y acabada, añadirle cualquier invención humana, sería un crimen del tinte más profundo. Por eso, en cada punto, Dios ha protegido con celo santo esta gran verdad. Sobre la cruz a la que me acerco como pecador, sobre el umbral del refugio en el que me escondo, sobre la fuente en la que me lavo, ha escrito una sola sentencia solemne y enfática: «¡Solo Jesús!»

Solo Jesús pudo descender a nuestra condición caída. Solo Él pudo colocarse entre la justicia y el culpable, como el mediador entre Dios y nosotros. Solo Él tenía la divinidad, el mérito, la santidad, la fortaleza y el amor suficientes para llevar a cabo y perfeccionar nuestra redención. A ninguna otra mano sino a la suya confió el Padre, desde la eternidad, a su iglesia, su tesoro peculiar. Solo Jesús podía llevar nuestro pecado, sostener nuestra maldición, cancelar nuestra deuda y reconciliarnos con Dios. En su seno solo pudo hallarse una llama de amor capaz de extinguir los elementos de nuestro infierno; y solo por su mérito pudieron abrirse ante nuestros ojos las glorias del cielo. Jesús debe salvar por completo, o el pecador perecerá para siempre. Escuchemos a Pedro, lleno del Espíritu Santo, ante el Sanedrín que rechazaba a Cristo: «Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, que ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.» En la gran cuestión de nuestra salvación, Jesús debe ser todo.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - January 13

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura