Las vigilias matutinas

Sostén mis pasos en medio de la tentación

Antes de enfrentar el día conviene buscar el favor de Dios y descansar en la firmeza de su brazo, único refugio seguro frente a toda tentación.

Dios misericordioso, dame gracia para comenzar la mañana contigo. Antes de entrar en el mundo, invoco tu bendición; antes de escuchar la voz de cualquier amigo terrenal, que tenga la dulce certeza de tu presencia y tu favor. Con ella, las alegrías del día serán gozo verdadero y el aguijón se arrancará de sus tristezas. No necesito otra bendición si tengo la tuya.

Adoro tu santo nombre por cada muestra pasada de tu bondad. La mirada retrospectiva de mi vida es una mirada de amor. Es un prodigio para mí que me hayas conservado, que la misericordia se recuerde cuando solo merecía ira. En ese mismo brazo quiero apoyarme aún. Estoy rodeado de grandes aflicciones, y las más amargas son mis pecados, pero acudo a ti, auxilio de los desvalidos.

Ha sido la desconfianza en ti la causa de muchas caídas pasadas: he fijado más la mirada en la fuerza de mis tentaciones que en la de mi Salvador. Tú me sostienes, bendito Jesús, y estaré salvo. Que cada ráfaga de tentación me empuje más al abrigo de la Roca, y que la pérdida de todo apoyo terrenal me conduzca a ti, el único refugio permanente.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: FOR SUPPORT IN TEMPTATION.

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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