«Entre tanto, los discípulos estaban en apuros lejos de la tierra, pues se había levantado un viento fuerte y luchaban contra las olas. A la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino hacia ellos caminando sobre el agua.» Mateo 14:24-25
Dios adapta su gracia a las peculiaridades de la necesidad de cada uno de sus hijos. Para los caminos ásperos y pedregosos, provee zapatos de hierro. Nunca envía a nadie a escalar laderas empinadas, filosas y escarpadas calzando pantuflas de seda. Él siempre da gracia suficiente.
A medida que las cargas se vuelven más pesadas, su fuerza aumenta.
A medida que las dificultades se espesan, Él se acerca más.
A medida que las pruebas se vuelven más amargas, el corazón confiado se serena.
Jesús siempre ve a sus discípulos cuando están bregando entre las olas, y en el momento justo viene a librarlos. Cuanto más agudas son las tentaciones, mayor es la gracia divina que se concede. No hay, por tanto, ningún entorno de prueba, dificultad o hardship en el cual no podamos vivir vidas hermosas de fidelidad cristiana y conducta santa.
«Bástate mi gracia.» 2 Corintios 12:9
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: He always gives sufficient grace
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.