¿Por qué tu Padre? Porque mi Padre. ¿Por qué tu Dios? Porque mi Dios. Como Hijo unigénito desde la eternidad, Dios era el Dios de nuestro Señor Jesucristo; como mensajero y siervo del Padre, cumpliendo su voluntad en la tierra aun en su mayor humillación, Dios era su Dios; y ahora que ha resucitado y subido para ser el gran Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios, entrado en su gloria y viviendo siempre para interceder por nosotros, Dios sigue siendo su Dios. Esta visión de Jesús fortalece y alienta profundamente la fe.
El Dios grande y glorioso, el gran Yo Soy, el Dios en quien vivimos, nos movemos y somos, el Dios ante quien hemos pecado tan profunda y terriblemente, este Dios es "el Dios de nuestro Señor Jesucristo". Por eso podemos acercarnos a él con toda santa libertad, presentar nuestras súplicas, invocar su santo nombre y adorarle con reverencia y temor piadoso como al Dios de nuestro Señor Jesucristo, y nuestro Dios en él. Una mirada de fe a Dios, revelándose en la persona de su amado Hijo, reconciliándonos por su sangre preciosa y aceptándonos en el Amado, despoja a Dios de todos sus terrores, arranca de los corazones la servidumbre de la ley y la culpa de las conciencias, ensancha, consuela y solaza el alma, serena el espíritu turbado y echa fuera aquel temor que tiene tormento.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: June 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.