¡Su pierna tullida, regalo de Dios!
Un médico cristiano, cuya carrera ha estado llena de fe y noble ministerio, comparte esta experiencia. Era un niño pobre, ¡y además lisiado! Un día estaba observando a unos muchachos en el campo de juego. Eran activos, fuertes y ricos. Al mirarlos, su corazón se llenó de amargura por la envidia.
Un joven que estaba a su lado notó el descontento en su rostro y le dijo: «Quisieras estar en el lugar de esos muchachos, ¿verdad?»
«Sí, quisiera», fue la respuesta.
«Supongo que Dios les dio a ellos dinero, educación y salud», continuó el joven, «para ayudarlos a ser de alguna utilidad en el mundo. ¿Alguna vez se te ha ocurrido», prosiguió tras una breve pausa, «que Él te dio a ti tu pierna coja por la misma razón: para hacerte un hombre?»
El muchacho no respondió y se alejó. Estaba enojado, pero no olvidó las palabras. ¡Su pierna tullida, regalo de Dios! ¡Para enseñarle paciencia, valor y perseverancia! ¡Para hacerlo un hombre! Pensó en aquellas palabras hasta que comprendió su significado. Encendieron en él esperanza y aliento, y decidió conquistar su obstáculo. Se volvió heroico. Pronto aprendió que lo que era cierto de su pierna coja era cierto también de todas las dificultades, obstáculos y condiciones duras de su vida: todos eran regalos de Dios para ayudarle a ser de alguna utilidad en el mundo, ¡para hacerlo un hombre!
«Antes de ser afligido, yo andaba descarriado, pero ahora guardo tu palabra». Salmo 119:67
«Bueno para mí fue haber sido afligido, para que aprenda tus estatutos». Salmo 119:71
«Yo sé, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que con fidelidad me has afligido». Salmo 119:75
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: His crippled leg God's gift!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.