Los cristianos sinceros se gozan en Cristo Jesús. El profeta llama a los falsos profetas perros mudos, Isaías 56:10; a lo cual parece referirse el apóstol. Perros, por su malicia contra los fieles profesores del evangelio de Cristo, ladrándoles y mordiéndoles. Ellos urgían las obras humanas en oposición a la fe de Cristo; pero Pablo los llama obradores de mal. Los llama la mutilación; pues desgarraban la iglesia de Cristo y la cortaban en pedazos. La obra de la religión no sirve para nada, a menos que el corazón esté en ella, y debemos adorar a Dios en la fortaleza y la gracia del Espíritu Divino. Ellos se gozan en Cristo Jesús, no en meros goces y ritos externos.
Ni podemos guardar con demasiado cuidado contra los que se oponen o abusan de la doctrina de la libre salvación. Si el apóstol se hubiera gloriado y confiado en la carne, tenía tanto motivo como cualquier hombre. Pero las cosas que él tenía por ganancia siendo fariseo, y que había computado, aquellas las tuvo por pérdida por Cristo. El apóstol no les persuadía a hacer sino lo que él mismo hacía; ni a aventurarse en sino aquello en lo que él mismo aventuraba su alma inmortal. Tenía todas estas cosas por pura pérdida, comparadas con el conocimiento de Cristo, por la fe en su persona y salvación. Habla de todos los goces mundanos y privilegios externos que pretendían un lugar junto con Cristo en su corazón, o que podían arrogarse algún mérito y merecimiento, y los tuvo por pérdida; pero podría decirse: es fácil decirlo, pero ¿qué haría él cuando llegara la prueba? Había sufrido la pérdida de todo por los privilegios de un cristiano. No solo los tuvo por pérdida, sino por el más vil desecho, sobras arrojadas a los perros; no solo menos valiosos que Cristo, sino en grado sumo despreciables, cuando se los erige contra él.
El verdadero conocimiento de Cristo altera y cambia a los hombres, sus juicios y sus costumbres, y los hace como creados de nuevo. El creyente prefiere a Cristo, sabiendo que es mejor para nosotros estar sin todas las riquezas mundanas, que sin Cristo y su palabra. Veamos a qué se resolvió el apóstol a aferrarse, y fue a Cristo y al Cielo. Estamos perdidos, sin una justicia con la cual comparecer ante Dios, porque somos culpables. Hay una justicia provista para nosotros en Jesucristo, y es una justicia completa y perfecta. Nadie puede tener beneficio de ella, si confía en sí mismo. La fe es el medio señalado para aplicar el beneficio salvador. Es por la fe en la sangre de Cristo. Somos hechos conformes a la muerte de Cristo, cuando morimos al pecado, como él murió por el pecado; y el mundo nos es crucificado, y nosotros al mundo, por la cruz de Cristo.
El apóstol estaba dispuesto a hacer o a sufrir cualquier cosa, para alcanzar la gloriosa resurrección de los santos. Esta esperanza y perspectiva lo llevaron a través de todas las dificultades en su obra. No esperaba alcanzarla por su propio mérito y justicia, sino por el mérito y la justicia de Jesucristo.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Philippians 3:1-11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.