Lleno de desesperación, el pobre padre decepcionado se apartó de los discípulos para acudir a su Maestro. Su hijo se hallaba en la peor condición posible, y todo recurso había fracasado; pero el miserable niño fue pronto liberado del maligno cuando el padre, con fe, obedeció la palabra del Señor Jesús: "Traédmelo a Mí."
Tus hijos son un don precioso de Dios, pero con ellos viene mucha ansiedad. Pueden ser un gran gozo o una gran amargura para sus padres. Pueden ser llenos del Espíritu de Dios, o poseídos por el espíritu del mal. En todos los casos, la Palabra de Dios nos da un solo remedio para curar todos sus males: "¡Traédmelo a Mí!"
¡Oh, por más oración angustiada en favor de ellos mientras aún son niños! El pecado está allí; que nuestras oraciones comiencen a atacarlo. Nuestros clamores por nuestra descendencia deberían preceder a aquellos gritos que anuncian su llegada real a un mundo de pecado. En los días de su juventud veremos tristes señales de aquel espíritu mudo y sordo, que ni ora debidamente ni oye la voz de Dios en el alma; pero Jesús sigue mandando: "Traédmelos a Mí." Cuando hayan crecido, podrán revolcarse en el pecado y espumarear de enemistad contra Dios. Entonces, cuando se nos rompa el corazón, deberíamos recordar las palabras del gran Médico: "¡Traédmelos a Mí!" Nunca debemos dejar de orar por ellos hasta que dejen de respirar. Ningún caso es incurable mientras Jesús vive.
El Señor a veces permite que su pueblo sea acorralado para que conozca experimentalmente cuán necesario les es Él. Los hijos impíos, cuando nos muestran nuestra propia impotencia contra la depravación de sus corazones, nos impulsan a huir al Fuerte en busca de fortaleza, y esto es una gran bendición para nosotros. Cualquiera que sea la necesidad de este día, que ella, como una corriente impetuosa, nos lleve al océano del amor divino. Jesús pronto puede quitar nuestra tristeza. Se deleita en consolarnos. ¡Apresurémonos a Él mientras espera para recibirnos!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: September 17 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.