Puede que pienses que no tienes influencia sobre ninguna otra vida; pero la tienes. Hay quienes harán lo que tú haces y serán lo que tú eres. Si eres reverente, ellos serán reverentes; si eres falso, ellos serán falsos. Tu influencia toca muchas otras vidas y deja en ellas bendición o maldición.
Un caballero relató su conversión a Cristo: «Si hubiera ido solo hacia la perdición —dijo—, habría seguido adelante. Pero una noche entré de la mesa de vino y miré a mis pequeños dormidos en su santa inocencia entre las blancas almohadas. Sostuve la lámpara de modo que su luz cayera de lleno sobre sus dulces rostros. Allí, en el silencio solemne, roto solo por el tic-tac del reloj en la repisa y el suave respirar de mis pequeñitos, se alzó ante mis ojos una visión aterradora. Me vi precipitándome hacia la perdición, con estos, mis preciosos hijos, asidos a mis vestidos. No podía soportarlo. Podía ir yo solo a la ruina, pero arrastrar a mis angelicales pequeñitos… ¡oh, no podía hacer eso! Así, junto a la cuna, caí de rodillas ante Dios y le pedí que me salvara por amor a mis hijos.»
Pocos motivos en la vida podrían ser más fuertes que la conciencia de que la carrera y el destino de otras vidas dependerán de lo que hagamos con la nuestra. Debiéramos poder decir siempre: «¡Imítame, y vivirás noblemente!»
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - March 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.