Las vigilias matutinas

Un andar coherente que agrada al Señor cada día

La verdadera vida cristiana se muestra en una conducta coherente, donde cada deber se perfuma con la comunión divina y se vive en la fuerza de Cristo cada día.

Señor, tú eres el Dios que escudriña el corazón y prueba los pensamientos. Ante ti todo corazón está abierto y ningún secreto se oculta. Purifica esta mañana los pensamientos de mi corazón por la inspiración de tu Espíritu Santo. Quisiera comenzar las horas de este día contigo, y que todos mis quehaceres se perfumen con la fragancia del sacrificio matutino.

Tú, que eres el gran origen y fin de todas las cosas, sé para mí el Alfa y la Omega de mi ser cotidiano. Vengo una vez más, pecador indigno, a echarme a los pies de mi Salvador. ¿Qué soy yo, para que me hayas soportado tanto? El hacha puesta a la raíz de los árboles pudo cortarme hace tiempo; pero yo, culpable inútil, soy aún preservado. He tenido nombre de vivir, pero ¡cuánta muerte espiritual en mis mejores momentos! He cuidado más de parecer cristiano que de serlo. ¡Cuánta desigualdad en mi andar, y cuánto de lo profesado con los labios ha sido desmentido en la vida!

Vengo esta mañana a pedir de nuevo misericordia que perdone y gracia que ayude. Especialmente, dame la gracia de una santa consistencia, haciendo todo para tu gloria y con denuedo hablando por ti en el mundo. Que mi andar y conversación sean evidencia viva de la sinceridad y realidad de la vida interior. Para esto, ayúdame a vivir más en Jesús; que mi vida esté escondida con Cristo en Dios. Que mi sentir habitual sea: «Sin él nada puedo hacer», y mi oración constante: «Sálvame, Salvador, o muero.» Todo lo pido por amor del Redentor. Amén.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: FOR CONSISTENCY OF WALK

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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