Oh Dios, te adoro como autor y dador de todo don bueno y perfecto. Tú me colmas cada día de tus beneficios. Cada mañana que vuelve trae consigo nuevas causas de gratitud y nuevo material de alabanza. Te bendigo por tus abundancias temporales: ¡cuán grande ha sido la suma de ellas! Mientras otros se consumen en pobreza, o son devastados por la enfermedad, o quedan sin amigos ni porción, tú has hecho llover bendiciones alrededor de mi morada. Me acosté y dormí; desperté, porque el Señor me sostuvo. Pudo no haber visto jamás la luz de la mañana, y sin embargo soy otra vez preservado, monumento de tu bondad.
Enciende una llama de gratitud inextinguible en el altar tibio de mi corazón. Lamento ser tan poco y tan débilmente conmovido por la magnitud de tus misericordias, y sobre todo por las riquezas de tu gracia y amor manifestados en Jesús. Soy doblemente tuyo: la creación y la redención se unen para reclamar todo lo que soy y todo lo que tengo para ti y tu servicio. Presérvame, buen Señor, del pecado de insensibilidad ante tu bondad inagotable, de tomar tus misericordias como algo natural y vivir así como si no te necesitara.
Que toda mi existencia se vuelva sacrificio de alabanza y acción de gracias. Que cada misericordia que reciba hoy sea santificada y endulzada por el pensamiento de que viene de Dios. Y, mientras doy gracias en medio de las misericordias presentes, enséñame a no perder de vista la mayor de todas: la esperanza de compartir al fin tu presencia y unirme a la eterna adoración de los redimidos, que no cesan día ni noche de celebrar tus alabanzas.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: FOR GRATITUDE IN MERCIES
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.