Porciones diarias

Un mediador suficiente para el alma cansada

Que Cristo sea Dios es el fundamento mismo de su salvación. Su divinidad da virtud a su sangre, mérito a su justicia y poder a su compasión, haciéndolo el refugio de quienes no pueden salvarse a sí mismos.

Que Cristo sea Dios es el fundamento mismo de su salvación, pues su divinidad eterna da virtud, eficacia y dignidad a todo lo que como hombre hizo y sufrió por su pueblo escogido. Si no fuera Dios, Dios y hombre en una sola persona gloriosa, ¿qué esperanza habría para nuestras almas culpables? ¿Podría su sangre expiar nuestros pecados sin que la Deidad le diera eficacia? ¿Podría su justicia justificar nuestras personas sin que la Deidad impartiera mérito a sus obras y sufrimientos?

Nos hallamos continuamente en circunstancias en las que ningún hombre puede ayudarnos y en las que no podemos liberarnos a nosotros mismos: estamos en lazos y no podemos romperlos; en tentaciones y no podemos salir de ellas; en angustia y no podemos consolarnos; somos ovejas errantes que no encuentran el camino al redil; andamos tras ídolos y cavamos cisternas rotas, sin poder volver a la fuente de aguas vivas.

Cuán adecuado y dulce resulta, entonces, para los así ejercitados, ver que hay un graciosos Emanuel a la diestra del Padre, cuyo corazón está lleno de amor y cuyos afectos se mueven con compasión; que derramó su propia sangre preciosa para que vivieran; que elaboró una justicia gloriosa y es poderoso para salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 16

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura