Cierto joven llegó una mañana con una carta en la mano. Al abrirla, me mostró unas flores y hojas prensadas. «Mi hermana recogió estas flores de la tumba de mi madre», dijo con voz suave y enternecida. Entonces me habló de ella, de su vida hermosa, de sus actos de abnegación, de sus consejos llenos de amor y de sus oraciones, deteniéndose especialmente en su larga enfermedad, cuando se fue apagando como una flor.
«Fue hace diez años», añadió, «diez años, justamente hoy, cuando ella murió; pero parece como si fuera ayer». Las flores marchitas y las hojas de su tumba habían traído de vuelta los recuerdos con toda su viveza.
Acaso tengas en tu casa algún recuerdo de un amigo que ya partió. Cada vez que lo ves, te trae su memoria a la mente. Esto nos ayuda a comprender por qué Jesús nos dio la Santa Cena. Quería mantener su amor y su muerte siempre frescos en nuestro pensamiento. Como diciéndonos: «Mi pueblo me olvidará, y olvidará lo que yo he sufrido por ellos. El recuerdo de mi sacrificio se irá apagando con el paso de los años. Les daré este memorial, para que cada vez que tomen el pan y la copa, se acuerden de mí de manera nueva».
Y así, a lo largo de todos estos siglos, la Santa Cena ha conservado fresco en el corazón de su pueblo el recuerdo del amor y del sacrificio de Cristo; y ese recuerdo ha hecho al mundo entero más dulce y más tierno.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - May 1
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.