Flores de un jardín puritano

Un mundo de maldad se oculta en una gota de rebelión

Un solo pecado sostenido con deliberación basta para probar que un hombre es traidor a su Dios; el espíritu de rebelión es el mismo, ya se manifieste en ofensas grandes o en las que parecen pequeñas.

«Hay tanta felonía en falsificar centavos como en falsificar libras.»

El principio es el mismo, sea cual sea el valor de la moneda: la ley del gobierno es quebrantada por el falsificador, aun cuando solo falsifique la moneda más pequeña. Ha estampado el sello oficial sobre su metal vil, y el escaso valor monetario de su acuñación no excusa su delito.

Cualquier pecado sostenido con voluntad y perseverancia es del todo suficiente para probar que un hombre es un traidor a su Dios. Aunque no cometa asesinato ni adulterio, lo que sería como falsificar las monedas más grandes, puede ser con toda certeza un delincuente ante los ojos de Dios si deliberadamente profiere mentiras o se entrega a la soberbia, de las cuales algunos hacen tan poco caso como si fueran las falsificaciones de centavos. El espíritu de rebelión es el mismo, sea cual sea la manera de manifestarlo.

Un gigante puede asomarse por una ventana muy pequeña. Así también, una gran obstinación de rebeldía puede manifestarse en un pequeño acto de voluntad propia.

¡Cuán cuidadosos debería hacernos esta consideración! ¡Con cuánto celo deberíamos velar contra lo que se consideran ofensas menores! Un mundo de maldad se oculta en una gota de rebelión.

Señor, presérvanos de las transgresiones de centavos, y entonces no cometeremos las ofensas de libras.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: A world of evil lurks in a drop of rebellion!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura