Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Un propósito divino para cada vida

Cada persona ha sido enviada por Dios a este mundo con un encargo concreto. Ninguna vida es accidental; todas tienen una misión que cumplir con obediencia y entrega.

Él recibió su comisión de Dios. Vino como mensajero de Dios en los asuntos de Dios. Pero cada uno de nosotros es igualmente «enviado de Dios» a este mundo. Si somos enviados de Dios, entonces es para un encargo definido. Dios tiene un plan, un propósito, para cada vida. Ningún alma inmortal llegó jamás por accidente a este mundo, y ninguna vino sin una misión. Deberíamos pensar en esto.

A veces las personas suponen que hombres como Moisés, Juan el Bautista y Pablo fueron excepciones. Ellos tuvieron su propia misión específica; Dios los envió a encargos muy definidos. Pero seguramente nosotros, la gente común, no somos enviados de Dios en el mismo sentido. Nunca vimos a Dios en una zarza ardiente, ni recibimos nuestra comisión directamente de Sus labios. Ningún ángel vino antes de nuestro nacimiento para anunciar lo que habríamos de ser y de hacer en este mundo. A diferencia de Pablo, no tuvimos una revelación de gloria resplandeciente que nos derribara en ceguera.

Sin embargo, no obstante, somos «enviados de Dios», cada uno de nosotros, y tenemos una obra tan definida asignada como la que tuvieron Moisés, Juan o Pablo. ¿Estamos viviendo el pensamiento de Dios para nosotros, aquello que Él tenía en vista cuando nos creó y nos envió aquí? ¿Estamos haciendo en este mundo lo que Él quiere que hagamos? Estas son preguntas importantes; y no deberíamos conformarnos con menos que respuestas honestas, pues tendremos que rendir cuentas a Dios al final por la manera en que hayamos cumplido nuestra misión.

Toda vida es un fracaso si no logra aquello para lo cual Dios la envió al mundo. Encontramos nuestra obra y nuestra misión mediante una obediencia sencilla a Dios y una sumisión a Él. Él primero nos prepara para el lugar que está preparando para nosotros, y luego, en el tiempo justo, nos conduce a él. Ciertamente podemos perder nuestra misión en este mundo, pero solo siguiendo nuestro propio camino en lugar del camino de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: A Plan for Each Life

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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