No necesitamos preocuparnos tratando de armonizar las dos partes de este versículo; podemos creer ambas, y hallar en ellas gran consuelo y gozo. Juntas traen a cada cristiano una gloriosa y doble confianza. Ciertamente es una bendición saber que Dios ha planeado nuestra salvación, y luego nos ha dado a Cristo para que seamos suyos.
Si esto es verdad, entonces resulta fácil comprender la otra parte de este versículo. Por supuesto, Cristo jamás echará fuera a ninguno de los que su Padre le da. Son suyos; los conoce por nombre y los ama, pues murió por ellos. Sin duda no pasará de largo junto a uno de los suyos cuando lo encuentre tendido junto al camino o entre los espinos, herido, sangrando, moribundo, sino que lo levantará y lo llevará a casa a salvo.
No necesitamos angustiarnos por la primera parte del versículo; la segunda es lo que realmente nos concierne. Si verdaderamente venimos a Cristo, aquí se nos asegura que Él jamás nos echará fuera; pero debemos venir. Entonces hallaremos espacio de sobra y la más amorosa bienvenida.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: A Welcome for All
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.