La Escritura nos enseña que Dios no levanta simplemente muros de piedra en torno a su pueblo, sino que Él mismo es el refugio. Se coloca entre nosotros y el peligro, como las aves que cubren a sus polluelos con su propio cuerpo para recibir el ataque. Así Cristo, en el Calvario, soportó la tormenta del juicio divino para que los suyos hallaran amparo bajo la sombra de su cruz.
En torno a cada creyente, Dios sigue siendo fortaleza inexpugnable donde puede esconderse en todo peligro. Si esto es cierto, ¿de quién habremos de temer? Pero hay un detalle esencial: solo se goza del refugio estando dentro de él. Debemos permanecer en Cristo por una fe sencilla, porque fuera de sus muros no hay protección alguna cuando la batalla arrecia.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - September 26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.