En la práctica diaria de la Iglesia vemos estilos distintos: oraciones diferentes, formas de culto diversas, opiniones que se cruzan y hábitos aprendidos de contextos muy distintos. Nada de eso anula la obra del Espíritu. El mismo Espíritu regeneró, enseñó y selló a cada creyente; por eso no estamos solos ni fragmentados como una multitud de esfuerzos aislados. Nuestra identidad no nace de una lista de ideas idénticas, sino de la obra común de Dios que nos tomó del pecado y nos dio una vida nueva. Allí comienza la verdadera unidad, aunque permanezcan las diferencias externas.
Cuando hay disputa, la iglesia no pierde su centro si recuerda que todos bebimos del mismo Espíritu. Esta perspectiva desarma la soberbia y cura la rivalidad: sirve, escucha, corrige con ternura y busca reconciliación. La unidad no termina en acuerdos humanos; florece como una familia reconciliada en el Espíritu, donde cada miembro sirve a Cristo según su don y nadie pretende reemplazarle.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - March 24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.